El legado de libertad de Martin Luther King Jr. se centra en la lucha incansable y no violenta por la justicia, la igualdad racial y los derechos civiles para todas las personas, independientemente de su color de piel.
Algunas de mis vecinas afroamericanas que se habían reunido para ver videos de Martin Luther King Jr. se sorprendieron cuando en la reunión les pregunté cuál consideraban que era el principal legado de este activista contra la discriminación racial.
Casi en coro me respondieron “la defensa de los derechos de las personas de color”.
Aunque es verdad que el también ganador del Nobel de la Paz en 1964, Martín Luther King, es recordado por su lucha contra la segregación racial, su legado trasciende las diferencias de color o de raza.
Su gran aporte a la historia está en haber logrado sentar un precedente ideológico para el respeto a la diferencia cualquiera que sea, la tolerancia como fundamento de unas mejores relaciones humanas con equidad y justicia, y la no violencia.
Hoy el respeto a la diferencia es ley y la no violencia es una corriente mundial que promueve la negociación pacífica de los conflictos con base en principios como la justicia y la equidad, sin confrontaciones físicas.
Debemos celebrar y recordar a Martín Luther King practicando lo que nos enseñó, tolerancia con las diferencias frente a los demás.
Con el reconocimiento de los otros como personas iguales en derechos y deberes, pero con diferencias que pueden ser de ideas, raza, lengua, cultura, color y orientación sexual. Como alguna vez lo dijo MLK “Sólo se puede cerrar la brecha existente en una comunidad con el encuentro del odio con el amor”
Vivimos momentos en la historia de la humanidad de mucha incertidumbre y caos donde los límites entre la sensatez y la locura, y entre la tolerancia y la intolerancia son cada vez más imperceptibles.
Las brechas sociales ahora son más profundas y las divisiones ideológicas se han intensificado hasta el punto de la deshumanización y lo que algunos llaman involución en las relaciones humanas.
Los legados son para preservarlos y parece que se nos está olvidando que las diferencias son una condición de la supervivencia humana y por eso hay que reconocerlas y respetarlas para una mejor convivencia.
Es inadmisible que actualmente se sigan intensificando los casos de segregación, de exclusión por motivos políticos, culturales, religiosos e ideológicos.
Que las palabras de Martin Luther King, en “Tengo un Sueño”, uno de los discursos más destacados de la historia, no queden sólo en la memoria, sino que trasciendan a la cotidianidad de las sociedades
Y las comunidades actuales que a diario se debaten por sobrevivir en un orden mundial que cada vez parece más despiadado y se resiste a intentar manejar las discordias sin violencia.
En estos tiempos, el verdadero sueño de libertad y el anhelo de todos independiente de cualquier diferencia, debería fundamentarse en vivir felices, saludables y tranquilos en condiciones equitativas y justas, sin segregación, ni violencia.
Artículo escrito por Omaira Martínez Cardona – Periodista Colombiana
Imagen: Omaira Martinez Cardona






