A medida que los equipos de rescate avanzan en la remoción de escombros tras el devastador doblete sísmico que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio, la magnitud de la tragedia se hace más evidente. El último balance oficial eleva la cifra a 235 fallecidos y más de 4.300 heridos, confirmándose en las últimas horas que varios ciudadanos extranjeros se encuentran entre las víctimas mortales.
La fuerza del evento natural —dos sismos consecutivos de magnitudes 7.2 y 7.5 con epicentro en el estado Carabobo— causó estragos sin precedentes en la infraestructura del centro-norte del país.

Preocupación internacional: las víctimas extranjeras
El dolor ha trascendido las fronteras venezolanas. Los ministerios de relaciones exteriores de distintas naciones han comenzado a confirmar el fallecimiento y la desaparición de sus connacionales, atrapados principalmente tras el colapso de edificios residenciales en Caracas y el estado costero de La Guaira.
Hasta la mañana de este viernes, el desglose de víctimas de otras nacionalidades incluye:
- Portugal: 9 ciudadanos fallecidos y al menos 56 desaparecidos, la mayoría residentes en zonas gravemente afectadas de La Guaira.
- España: 3 fallecidos confirmados por sus familiares y 99 personas que aún no han podido ser localizadas por
- los canales consulares.
- Brasil: 2 ciudadanos (un hombre y una mujer) perdieron la vida, según informó la cancillería brasileña.
- China e Italia: Se ha confirmado el deceso de 2 ciudadanos chinos y un ciudadano ítalo-venezolano.
Las embajadas mantienen líneas de emergencia abiertas las 24 horas y han instado a sus ciudadanos a reportar cualquier información sobre familiares no localizados, mientras lidian con la caída de las telecomunicaciones en las zonas de desastre.
La Guaira: el epicentro del colapso
Aunque el sismo se sintió con fuerza en todo el territorio e incluso en la vecina Colombia, el estado de La Guaira es la zona cero de la tragedia. Las autoridades estiman que más de 100 edificaciones cedieron ante el movimiento telúrico, dejando a unas 70.000 familias severamente afectadas.
En la capital, Caracas, sectores como Altamira y Los Palos Grandes también reportaron caídas parciales o totales de estructuras. El miedo a las réplicas —se han registrado más de 130 desde el miércoles— ha obligado a miles de familias a pernoctar en las calles, plazas y refugios improvisados.
Solidaridad global en marcha
Ante un sistema de emergencia local desbordado, la comunidad internacional ha respondido con celeridad. A los esfuerzos de los bomberos y Protección Civil venezolanos, ya se han sumado equipos de rescate especializados provenientes de Suiza, Estados Unidos, Italia, Colombia, El Salvador, México y Chile.
Por su parte, España ha enviado un avión militar con 59 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y unidades caninas, mientras que Portugal prepara el envío de medio centenar de expertos en protección civil.
Bajo toneladas de concreto, cada minuto cuenta. El silencio en las zonas de derrumbe solo se rompe cuando los rescatistas piden apagar los motores de la maquinaria pesada al escuchar un posible llamado de auxilio. Para las cientos de familias que aguardan tras los cordones de seguridad, la esperanza es lo último que se pierde.






