La mañana del 15 de enero de 2026 no fue una cualquiera en Washington D.C. Bajo un cielo plomizo, una camioneta blindada se detuvo ante una de las entradas laterales de la Casa Blanca. De ella descendió María Corina Machado, vestida con un impecable traje blanco —su color de batalla—, lista para enfrentar el desafío diplomático más complejo de su carrera: convencer a un Donald Trump que, aunque ordenó la extracción de Maduro, parece mirar con mejores ojos el pragmatismo de la «nueva guardia» chavista liderada por Delcy Rodríguez.
El Almuerzo a Puerta Cerrada: Lo que no se vio en cámaras
A diferencia de las visitas de Estado tradicionales, Machado no entró por la puerta principal. Este detalle, aunque sutil, marca la pauta de la administración Trump: un reconocimiento a su valentía, pero una reserva estratégica sobre su liderazgo ejecutivo.
El encuentro fue un almuerzo privado. Según fuentes cercanas al Ala Oeste, el ambiente osciló entre la admiración mutua y la tensión pragmática. Trump, fiel a su estilo de «negociador en jefe», se centró en tres ejes que afectan directamente el bolsillo estadounidense y la estabilidad regional:
- Seguridad Energética: El control de los pozos petroleros tras la salida de Maduro.
- Migración: El plan de retorno masivo que Trump exige a cambio del apoyo a la reconstrucción.
- Gobernanza: Quién tiene realmente las llaves del orden interno en Caracas.
«Ella es una mujer muy agradable, muy valiente, pero tenemos que ser realistas sobre quién tiene el control hoy en el terreno», habría comentado Trump días antes, sembrando la duda sobre si Machado será la elegida para liderar o simplemente una figura moral.
El Factor Nobel: El regalo que Trump «ansiaba»
Un punto fascinante —y algo irónico— de esta reunión fue la sombra del Premio Nobel de la Paz 2025 otorgado a Machado. Trump no ha ocultado su deseo de poseer tal galardón por sus gestiones internacionales. Machado, con una astucia política refinada, sugirió la idea de «compartir» el mérito de la liberación de Venezuela con el mandatario.
¿Qué papel jugará Machado en la era Post-Maduro?
Aquí es donde el análisis se vuelve crítico. Tras la captura de Maduro y Cilia Flores el 3 de enero, el vacío de poder ha sido llenado provisionalmente por Delcy Rodríguez, quien ha mantenido líneas telefónicas abiertas con Washington.
| Escenario | El Rol de María Corina Machado | Probabilidad |
| Transición Liderada | Designada como Presidenta de un Consejo de Transición hacia elecciones libres. | Media-Baja |
| Referente Moral | Cargo diplomático internacional o «Embajadora de la Libertad» sin poder ejecutivo directo. | Alta |
| Candidata Presidencial | Participación en comicios supervisados por la ONU/EE.UU. en el último trimestre de 2026. | Muy Alta |
La verdad es que… aunque Machado tiene el favor de la calle y el prestigio del Nobel, Trump está priorizando la estabilidad del flujo petrolero (recientemente se concretó una venta de 500 millones de dólares). Si Delcy Rodríguez garantiza que los taladros no se detengan y que la migración se frene, Machado podría verse en la incómoda posición de ser la «conciencia» del país mientras otros manejan la chequera.
La ruta tras salir de la Casa Blanca
Tras el almuerzo, Machado no se detuvo. Se dirigió al Capitolio para reunirse con figuras clave como Dick Durbin y Marco Rubio. Su misión es clara: crear un contrapeso en el Congreso estadounidense para que la Casa Blanca no «normalice» una transición con el chavismo residual.
- Punto Clave 1: La liberación de los presos políticos. Machado entregó una lista actualizada al Papa y a Trump.
- Punto Clave 2: La justicia. Insiste en que no puede haber «borrón y cuenta nueva» con los cargos de narcotráfico que ahora enfrentan los Maduro en Nueva York.







