Recientemente, el Servicio de Impuestos Internos (IRS) y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) han establecido un acuerdo para compartir información fiscal de inmigrantes indocumentados con fines de deportación.
Este acuerdo permite que ICE solicite datos de contribuyentes que tienen órdenes finales de deportación, a pesar de las protecciones legales que resguardan la confidencialidad fiscal.
La medida ha generado críticas de grupos de defensa de inmigrantes y expertos legales, quienes argumentan que socava décadas de confianza y políticas federales que fomentan que los indocumentados presenten sus impuestos.
Sin embargo, activistas dicen que el acuerdo viola las leyes de privacidad y atenta contra la privacidad de todos los estadounidenses.
Además, la comisionada interina del IRS, Melanie Krause, ha renunciado en medio de la controversia relacionada con este acuerdo.
El acuerdo, firmado por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, permite que ICE envíe nombres y direcciones de inmigrantes indocumentados para su verificación por parte del IRS.
Esta colaboración forma parte de una estrategia más amplia de la administración Trump para reforzar las políticas migratorias.
Los críticos advierten que esta colaboración podría violar las leyes de privacidad y desalentar la cooperación de las comunidades inmigrantes con el sistema fiscal.
Históricamente, el IRS ha mantenido la confidencialidad de la información fiscal, permitiendo su divulgación solo en circunstancias específicas, como investigaciones penales no relacionadas con impuestos.
La participación de agentes del IRS en operativos de ICE también ha generado preocupación, ya que estos agentes están capacitados para realizar arrestos y portar armas, lo que podría extender su rol más allá de las funciones fiscales tradicionales.
Este desarrollo subraya el debate sobre el equilibrio entre la aplicación de políticas migratorias y la protección de la privacidad y confianza de los contribuyentes.







