La tasa de fertilidad en Estados Unidos ha descendido a un mínimo histórico, registrando menos de 1.6 hijos por mujer en 2024, según datos federales recientemente publicados que confirman una tendencia demográfica con profundas implicaciones para el futuro del país.
El informe, divulgado la semana pasada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), a través de su Centro Nacional de Estadísticas de Salud, consolida una tendencia a la baja en la tasa de fertilidad que se ha observado durante casi dos décadas.
Esta cifra sitúa a Estados Unidos significativamente por debajo de la tasa de reemplazo poblacional, que es de aproximadamente 2.1 hijos por mujer, nivel necesario para que una generación se reemplace a sí misma sin contar la inmigración.
Anteriormente, Estados Unidos era una de las pocas naciones desarrolladas con una tasa de fertilidad que aseguraba el reemplazo generacional. Sin embargo, la continua caída lo alinea ahora con las tendencias observadas en muchos países de Europa Occidental.
¿Cuáles son las causas de este descenso?
Los demógrafos y sociólogos apuntan a una compleja interacción de factores económicos, sociales y personales para explicar esta disminución sostenida:
- Postergación de la maternidad: Cada vez más mujeres optan por tener hijos a una edad más avanzada, priorizando su educación y desarrollo profesional. Si bien las tasas de natalidad han aumentado en mujeres de 30 y 40 años, este incremento no ha sido suficiente para compensar la drástica caída en mujeres más jóvenes.
- Incertidumbre económica: El elevado costo de la vida, incluyendo la vivienda, el cuidado infantil y la salud, representa una carga financiera significativa que lleva a muchas parejas a limitar el número de hijos que tienen o a decidir no tenerlos.
- Cambios en las normas sociales: Existe una creciente aceptación social de no tener hijos, y las prioridades de las generaciones más jóvenes han evolucionado, con diferentes aspiraciones profesionales y visiones sobre la crianza.
- Menor estabilidad: La preocupación por la falta de una pareja estable, un empleo seguro y los recursos necesarios para criar a los hijos en un entorno estable son factores determinantes en la decisión de formar una familia.
Consecuencias a Largo Plazo
La persistencia de una baja tasa de natalidad plantea serios desafíos para la economía y la sociedad estadounidense a largo plazo:
- Reducción de la fuerza laboral: Una menor cantidad de nacimientos hoy se traducirá en una fuerza laboral más reducida en las próximas décadas, lo que podría afectar la productividad económica y el crecimiento del PIB.
- Presión sobre la seguridad social y la salud: Con una población que envejece y menos trabajadores activos que contribuyan al sistema, aumentará la presión sobre los programas de pensiones y de atención médica para personas mayores.
- Cambios en el consumo: Una población en declive o estancada podría llevar a una disminución del consumo interno, afectando a diversos sectores de la economía.
Aunque la población de Estados Unidos sigue creciendo gracias a la inmigración, los expertos siguen de cerca estas tendencias de fertilidad por sus profundas implicaciones en la estructura social y económica del país en las próximas décadas.







