Si organizar mejor el dinero es uno de sus principales objetivos para 2026, no está solo. De acuerdo con la Encuesta de Presupuesto de WalletHub (2026), casi el 95 % de las personas planea mejorar la manera en que administra sus finanzas este año. Sin embargo, la realidad económica presenta grandes desafíos: el 83 % de los encuestados afirma que los costos inflados son una de las principales razones por las que resulta difícil ceñirse a un presupuesto.
El impacto del alto costo de vida
Durante los últimos años, los hogares han sentido con fuerza el aumento en precios de productos básicos como alimentos, vivienda, energía y transporte. Aunque los ingresos pueden mantenerse estables, el poder adquisitivo disminuye cuando todo cuesta más. Esto provoca que muchas familias tengan que ajustar constantemente sus gastos y, en muchos casos, recurrir a ahorros o crédito para cubrir necesidades esenciales.
La inflación no solo afecta los bolsillos, sino también la planificación financiera. Un presupuesto que funcionaba el año pasado puede quedar desactualizado rápidamente cuando suben los precios, lo que obliga a rehacer cálculos y a recortar gastos en otras áreas.

La intención existe, el reto también
El dato de que casi el 95 % de las personas quiera mejorar su presupuesto demuestra una conciencia creciente sobre la importancia de la estabilidad financiera. Cada vez más personas buscan controlar gastos, reducir deudas y ahorrar para emergencias o metas futuras. Sin embargo, la diferencia entre intención y realidad se amplía cuando los costos diarios siguen aumentando.
El 83 % que identifica la inflación como su principal obstáculo refleja una preocupación generalizada: no basta con querer gastar mejor, también se necesita que el entorno económico lo permita.
Un año clave para las finanzas personales
2026 se perfila como un año decisivo para quienes buscan recuperar el control de su economía. A pesar de las dificultades, contar con un presupuesto sigue siendo una de las herramientas más efectivas para enfrentar tiempos de incertidumbre. Ajustarlo periódicamente, priorizar gastos esenciales y mantener un fondo de emergencia puede marcar la diferencia.
En un contexto de precios elevados, el desafío no es solo gastar menos, sino gastar mejor. La gran mayoría de las personas ya dio el primer paso: reconocer que necesita hacerlo. Ahora, el reto es convertir esa intención en hábitos financieros sostenibles.
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