La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) publicó este martes la versión final de una guía dirigida a la industria alimentaria de productos frescos para reducir los riesgos de contaminación en frutas y verduras frescas cortadas y listas para el consumo.
Esta actualización normativa llega en un momento crítico, coincidiendo con recientes brotes de enfermedades transmitidas por alimentos relacionados con productos frescos que han encendido las alarmas a nivel nacional.
Las autoridades sanitarias mantienen abiertas investigaciones sobre un brote de ciclosporosis vinculado a la lechuga iceberg, así como recientes alertas por posible contaminación con salmonela en productos que contienen jalapeños.
En paralelo a la FDA, el Servicio de Inocuidad e Inspección de los Alimentos (FSIS) del Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA) se vio en la necesidad de emitir alertas de salud pública sobre varios productos cárnicos y avícolas que contienen jalapeños regulados por la FDA, debido a estos mismos riesgos de contaminación.
Nuevas medidas de control preventivo
El documento de la FDA advierte que los productos frescos cortados son especialmente vulnerables porque, al distribuirse listos para el consumo, rara vez pasan por un proceso de cocción que elimine los patógenos.
Aunque las nuevas directrices no son legalmente vinculantes, establecen un estándar estricto que afecta a procesadores de productos comunes en los hogares, tales como:
- Lechuga picada y mezclas para ensalada
- Melón cortado y ensaladas de frutas
- Cebollas en cubos y zanahoria rallada
Para mitigar los riesgos, la FDA recomienda a los procesadores verificar de cerca a sus proveedores y evaluar si patógenos como la Salmonella, Listeria, E. Coli o Cyclospora representan un peligro en su cadena. Las recomendaciones operativas incluyen:
- Uso de agua segura: Implementar soluciones antimicrobianas durante el lavado de las frutas y vegetales.
- Control de temperatura: Mantener una refrigeración rigurosa en todas las etapas.
- Higiene de instalaciones: Mejorar el diseño de las plantas de procesamiento y el saneamiento para evitar la contaminación cruzada.
- Capacitación: Reforzar el entrenamiento del personal involucrado en el manejo de alimentos.
La agencia recordó que la contaminación de estos productos alimenticios de alto riesgo puede ocurrir en cualquier punto de la cadena de suministro, desde el cultivo y la cosecha en las granjas, hasta el empaque, el transporte y su exhibición para la venta al público.
Puedes ver más detalles en este reporte sobre las nuevas directrices alimentarias del país. Este video ofrece contexto adicional sobre cómo el gobierno estadounidense está reformulando sus políticas de nutrición y salud pública de manera integral.






