En un movimiento que podría transformar el panorama fiscal del estado, los legisladores de Florida aprobaron este martes una radical propuesta de alivio de impuestos a la propiedad respaldada por el gobernador Ron DeSantis.
La medida pasará ahora a la boleta electoral de noviembre, donde requerirá la aprobación del 60% de los votantes para convertirse en una enmienda constitucional.
La legislación busca dar un respiro frente al aumento del costo de vida, pero ha desatado un intenso debate sobre cómo sobrevivirán las ciudades y condados con miles de millones de dólares menos en sus presupuestos.
¿En qué consiste el plan y de cuánto es la reducción?
El plan busca aliviar la carga fiscal de los propietarios de viviendas principales (conocidas como propiedades homestead) mediante un aumento escalonado y drástico en las exenciones fiscales.
- Aumento de la exención base: La exención actual de $50,000 aumentará a $150,000 en 2027 y llegará a $250,000 en 2028.
- El impacto real: Al llegar al límite de $250,000, aproximadamente el 60% de los propietarios en Florida dejarían de pagar impuestos a la propiedad por completo. Además, la ley crea un camino para que futuros legisladores aumenten la exención hasta $500,000, lo que haría que el 92% de las viviendas estén libres de impuestos.
- Protección a las escuelas: Tras un intenso debate y advertencias de varios sectores, los legisladores modificaron la propuesta original de DeSantis para asegurar que esta reducción no aplique a los impuestos recaudados por los distritos escolares, protegiendo así el financiamiento de la educación pública.
- Límites comerciales: Para evitar que las ciudades cubran sus pérdidas cobrándole más a las empresas, el plan reduce el límite máximo de aumento anual de las evaluaciones para propiedades no residenciales del 10% al 5%.
Efectos en la economía local
El impacto económico es el punto de mayor fricción de la medida. Según análisis legislativos, la propuesta reduciría los ingresos anuales de los gobiernos locales no escolares en unos $4.6 mil millones de dólares inicialmente, con el potencial de crecer a $8.4 mil millones al año.
Para mitigar este impacto, la propuesta establece que las ciudades y condados deberán limitar estrictamente el uso de los ingresos fiscales restantes a servicios gubernamentales esenciales, como la seguridad pública (policía y bomberos), infraestructura y gestión de aguas pluviales. Adicionalmente, se planea la creación de un fondo fiduciario estatal para proporcionar subvenciones a los condados rurales, los cuales sufrirán el impacto de manera desproporcionada al tener menos propiedades comerciales que gravar.
Los Pros y Contras de la decisión
La propuesta llegará a las urnas fuertemente polarizada, con argumentos claros de ambos lados del espectro político y económico.
Pros (A favor)
- Alivio directo al bolsillo: Proporciona un respiro financiero sin precedentes a las familias de Florida frente a los aumentos históricos en el valor de las viviendas y, por ende, en sus facturas de impuestos.
- Control del gasto gubernamental: Obliga a los gobiernos locales a priorizar sus gastos en servicios esenciales, limitando el uso de fondos en proyectos considerados «divisivos» o no vitales.
- Protección a pequeñas empresas: El nuevo límite del 5% al aumento de tasaciones comerciales evita que los negocios locales asuman toda la carga de los recortes residenciales.
Contras (En contra)
- Riesgo inminente para los servicios locales: Sindicatos de bomberos y líderes municipales advierten que los gobiernos locales podrían verse obligados a recortar personal y servicios críticos si pierden miles de millones en ingresos operativos.
- Efecto dominó sobre los inquilinos: Los opositores temen que, al estar protegidas las viviendas principales, los gobiernos locales busquen nuevas formas de recaudar dinero a través de tarifas y propiedades no exentas, lo que podría aumentar los costos para los inquilinos y propietarios de segundas viviendas.
- Velocidad del proceso: Varios legisladores criticaron que un cambio de esta magnitud estructural se aprobara de forma apresurada en una sesión especial, sin permitir que los economistas del estado realizaran un análisis exhaustivo a largo plazo sobre el impacto en las comunidades.
Imagen de Archivo El Hispano para todos





