Luiz Inácio Lula da Silva (PT) se ha impuesto en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil celebradas el 25 de octubre, logrando un inédito cuarto mandato a sus 80 años tras derrotar al senador ultraderechista Flávio Bolsonaro (PL).
Los resultados y el hito de la remontada
- Porcentaje y margen: Con el escrutinio definitivo del Tribunal Superior Electoral (TSE), Lula obtuvo el 51,79 % de los votos válidos frente al 48,21 % de Flávio Bolsonaro, logrando una ventaja superior a los 4 millones de votos.
- Vuelco en el balotaje: Tras haber finalizado en segundo lugar por detrás del candidato del Partido Liberal en la primera vuelta celebrada tres semanas atrás, Lula consiguió revertir la desventaja movilizando a quienes se habían abstenido: entre la primera y la segunda ronda sumó más de 10 millones de votos adicionales, frente a los cerca de 3,7 millones que añadió su adversario.

Tensión en la jornada e impugnación
- Ampliación del horario de votación: La jornada estuvo marcada por restricciones y problemas en el transporte público en diversas ciudades, sumados a lluvias e inundaciones en estados como São Paulo, Paraná y Santa Catarina. Ante las demandas presentadas, el juez del Supremo Tribunal Federal (STF), Cristiano Zanin, ordenó al filo del cierre oficial extender dos horas el horario de votación en todo el territorio nacional.
- Rechazo del resultado: Flávio Bolsonaro se negó a reconocer la victoria de Lula y anunció desde Brasilia que emprenderá acciones legales para pedir la anulación de los comicios. El senador argumentó que «las reglas de juego fueron cambiadas a mitad de la jornada» y cuestionó la imparcialidad de Zanin, quien fue abogado defensor de Lula antes de ser nominado al STF.
Claves de la victoria y desafíos del nuevo mandato
La remontada oficialista se apoyó en una fuerte activación en redes sociales, el respaldo del electorado juvenil y una serie de medidas de alto impacto dirigidas especialmente a las mujeres, quienes constituían el sector con mayor número de indecisos.
En su discurso de celebración en São Paulo junto a su esposa, Janja da Silva, y el vicepresidente reelecto, Geraldo Alckmin, Lula calificó el triunfo como «una derrota de la mentira y el negacionismo» y lanzó un mensaje de soberanía frente al respaldo de Donald Trump a la campaña bolsonarista, asegurando que Brasil «no acepta ser el patio trasero de nadie». De cara a su último mandato —que comenzará el 5 de enero y en el que no podrá optar a la reelección en 2030—, Lula afrontará el reto de gobernar un país profundamente polarizado y con un Congreso donde el Partido Liberal ostenta una mayoría récord.




