En un movimiento que refuerza el tablero geopolítico europeo, el gobierno de Francia ha enviado un mensaje contundente a la administración de los Estados Unidos: Groenlandia no es solo un territorio estratégico, sino una parte integral de Dinamarca, un socio fundamental dentro de la OTAN.
Las declaraciones, surgidas tras recientes diálogos sobre la seguridad en el Ártico, buscan frenar cualquier narrativa que cuestione la soberanía danesa o que pretenda tratar a la isla como un activo comercial fuera de los tratados internacionales de defensa.
El Ártico: Un nuevo foco de fricción
La postura francesa llega en un momento de creciente interés por los recursos naturales y las rutas marítimas que se están abriendo en el norte debido al deshielo. Para Francia, la estabilidad de la región depende del respeto estricto a las fronteras actuales y a la cooperación multilateral.
«Dinamarca no es solo un vecino, es un pilar de la seguridad europea. Cualquier discusión sobre Groenlandia debe pasar por Copenhague y bajo el marco de respeto a nuestros compromisos en la OTAN», señalaron fuentes diplomáticas.

Claves del conflicto diplomático
Soberanía e Integridad: Francia insiste en que las ambiciones territoriales o comerciales de potencias externas no pueden socavar la unidad de los aliados europeos.
Recursos Estratégicos: Groenlandia posee vastas reservas de tierras raras y minerales críticos, lo que la ha puesto en el radar de Washington en años recientes.
El rol de la OTAN: Al recordar el estatus de Dinamarca en la Alianza, París envía un recordatorio de que un desafío a la soberanía danesa podría activar mecanismos de solidaridad defensiva.
Una señal de autonomía europea
Este respaldo de París a Copenhague también se interpreta como un ejercicio de «autonomía estratégica» europea, donde Francia toma el liderazgo para asegurar que los intereses del continente no sean ignorados en la competencia global entre grandes potencias.
Por el momento, el Departamento de Estado de EE. UU. no ha emitido una respuesta oficial, aunque la relación bilateral se mantiene bajo un clima de observación mutua respecto a la expansión de bases militares en la zona ártica.
Imagen: Imparcial






