Según la ley, si usted comete un error que acaba con la vida de una persona, será enjuiciado y condenado por homicidio involuntario. Y son criminales, esa es la ley y así debe ser.
Según la ley, si usted comete un error que acaba con la vida de una persona, será enjuiciado y condenado por homicidio involuntario. Esa es la ley y así debe ser. Toda persona que, por error, por negligencia o por ignorancia, termina quitándole la vida a otra persona, debe recibir una condena en función de sus actos.
Sin embargo, esto no se aplica de igual manera en los casos de tragedias sufridas por fenómenos naturales como el caso de inundaciones, sismos, huracanes, tornados, etc.
Es increíble cómo cientos de personas pierden sus vidas anualmente porque las autoridades de la ciudad, del condado o del estado no han realizado su trabajo y nadie paga las consecuencias.
Comenzando con el hecho de que no se cuenta con un Plan de Emergencias actualizado o que no se realizan las inversiones pertinentes ya sea para evitar tragedias y/o para poder comunicar de manera efectiva.
Las autoridades son las primeras responsables de salvaguardar la vida de los ciudadanos. Si no pueden hacer eso: ¿Para qué ostentan sus cargos? ¿Para satisfacer el ego? ¿Para hacerse ricos?
Desde mi punto de vista, aunque nunca haya una condena, las autoridades que no toman acciones efectivas para evitar muertes en casos de emergencias, son criminales que no deberían estar ocupando puestos públicos.
Obviamente, cada persona debe cuidar su vida y la de sus seres queridos y debemos colaborar con las autoridades siguiendo las directrices que se plantean ante los riesgos existentes. Si nos piden evacuar: hay que salir de la casa y buscar refugio. Si nos piden proteger la casa con shutters: hay que ponerlos. El papá que, por testarudo, expone su vida y la de su familia, es un criminal que debería pagar una condena disciplinaria.
Luego de la pandemia, es mucho lo que se ha debatido sobre la importancia de la salud mental.
Sin embargo, las acciones exageradas y discriminatorias que están ejecutando los departamentos responsables de aplicar la ley de migración están afectando la salud mental de los inmigrantes, incluso de aquellos que tienen un estatus migratorio legal.
Peor aún, ya se sabe de la muerte del trabajador agrícola Jaime Alanis, quien presuntamente cayó de un techo huyendo de los agentes de ICE, aunque las autoridades contradicen esta información. Los agentes que aplican la ley de manera violenta y mal tratan a las personas solamente por su raza o color, son criminales que, en su debido momento, cosecharán en función de lo que han sembrado.
Los empresarios que fabrican y/o comercializan productos que contienen ingredientes que son dañinos a la salud son criminales que solamente piensan en sus ganancias. Desde los colorantes, los productos adictivos, los pesticidas, etc.
Los que fabrican fármacos, a pesar de saber que tendrán efectos colaterales muy adversos. Los que manufacturan productos usando materiales de baja calidad, aunque pongan en peligro la vida de los que usen esos productos. Todos ellos, son criminales que quizás nunca sean juzgados por sus actos deliberados.
Procuremos amar al prójimo cada día: en nuestro hogar, en el trabajo, en la comunidad. Ojalá vivamos para aportar valor a los demás, siempre buscando el bien común.
¡Bendiciones!

Ingeniero Industrial y Conferencista
manuel.rosario.gomez@gmail.com
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