La «One Big Beautiful Bill»: El ambicioso y controvertido Plan Fiscal y su propuesta ley de gastos de Donald Trump
Con el voto decisivo del vicepresidente J.D. Vance, el presidente estadounidense Donald Trump logró este martes una importante victoria legislativa con la aprobación en el Senado de su ambicioso plan fiscal y su propuesta ley de gastos, una pieza central de su agenda económica para un segundo mandato.
Una monumental y multifacética propuesta de ley de gastos, apodada la «One Big Beautiful Bill» por el propio Donald Trump, se encuentra en el centro de un intenso debate en el Congreso estadounidense.
Impulsada por la administración Trump, la legislación busca redefinir las prioridades fiscales de la nación a través de una combinación de recortes de impuestos a gran escala, un aumento significativo en el gasto de defensa y seguridad fronteriza, y drásticas reducciones en programas de asistencia social.
El núcleo del proyecto de ley es la extensión permanente de los recortes de impuestos de 2017, que de otro modo expirarían a finales de 2025. Además, la propuesta introduce nuevas exenciones fiscales, incluyendo la eliminación de impuestos sobre las propinas y las horas extras, medidas populares entre ciertos sectores de la clase trabajadora.
El proyecto contempla una prórroga de 4,5 billones de dólares en recortes impositivos implementados durante el primer mandato de Trump, la eliminación de impuestos sobre propinas, horas extra y la seguridad social, y un aumento significativo del gasto en defensa y control migratorio.
A cambio, propone recortes profundos en programas sociales clave, incluyendo Medicaid —el seguro de salud para personas de bajos ingresos—, el programa de asistencia alimentaria SNAP, y la eliminación de incentivos fiscales para energías renovables adoptados durante la administración de Joe Biden.
Según la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), el plan añadiría más de 3 billones de dólares a la deuda nacional para el año 2034, un incremento que ha sido calificado como una explosión del déficit por analistas fiscales y varios legisladores de ambos partidos.
Para contrarrestar el impacto de estos recortes en el déficit fiscal, la legislación contempla recortes sustanciales en programas sociales clave.
Entre los más afectados se encuentran Medicaid, el programa de seguro de salud para personas de bajos ingresos, y el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), comúnmente conocido como cupones de alimentos. Estas propuestas han generado una fuerte oposición por parte de los demócratas y la preocupación de algunos republicanos moderados por el impacto que podrían tener en millones de estadounidenses.
En contrapartida, el proyecto de ley asigna fondos considerables para las prioridades de la administración Trump en materia de seguridad y defensa. Esto incluye un aumento en el presupuesto para la construcción del muro fronterizo, la contratación de más agentes de inmigración para intensificar las deportaciones y el desarrollo de un sistema de defensa de misiles denominado «Golden Dome».
La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), una agencia no partidista, ha estimado que la propuesta, en su forma actual, aumentaría significativamente la deuda nacional en la próxima década.
La Casa Blanca ha refutado estas proyecciones, argumentando que sus cálculos se basan en una línea de base diferente que asume la extensión de los recortes de impuestos y que el crecimiento económico resultante compensará la pérdida de ingresos.
El debate en torno a la «One Big Beautiful Bill» ha puesto de manifiesto las profundas divisiones ideológicas en Washington.
Mientras que los partidarios la defienden como una fórmula para estimular la economía y fortalecer la seguridad nacional, los críticos la denuncian como una transferencia de riqueza hacia los más ricos a expensas de los más vulnerables.
La tramitación de la ley en el Senado es seguida de cerca, con una fecha límite autoimpuesta por la administración para el 4 de julio, en medio de un ambiente de intensas negociaciones y una notable disputa pública entre Donald Trump y el empresario Elon Musk sobre el potencial impacto económico de la legislación.






