Las recientes muertes de inmigrantes durante operativos del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) han desatado una ola de críticas y presiones a nivel nacional, obligando a la agencia a someter a escrutinio sus procesos internos.
El detonante han sido los trágicos fallecimientos por disparos de agentes del mexicano Lorenzo Salgado Araujo (52 años) el 7 de julio en Texas, y del colombiano Joan Sebastián Durán Guerrero (26 años) el 13 de julio en Maine.
A raíz de estos hechos, Tom Homan, el funcionario encargado de supervisar las fronteras bajo la administración de Donald Trump (conocido como el «zar de la frontera»), confirmó en una entrevista que ICE está revisando formalmente sus protocolos de contratación y capacitación.
¿En qué consisten exactamente estas revisiones?
La evaluación interna de ICE se centra principalmente en dos pilares que han sido duramente cuestionados por exfuncionarios y organizaciones civiles:
- Filtros de reclutamiento y antecedentes: La revisión se aceleró tras revelarse que el oficial de ICE que disparó a Durán Guerrero en Maine había ingresado recientemente a la agencia y tenía un historial de conducta violenta señalado por sus exesposas. La agencia está evaluando si los procesos de verificación de antecedentes (background checks) para sus más de 30,000 empleados son lo suficientemente rigurosos para evitar contratar personal inestable o violento.
- Duración y calidad del entrenamiento: Diversos reportes y exfuncionarios de la academia de ICE han denunciado que, en un esfuerzo por reclutar y desplegar agentes a un ritmo sin precedentes, el programa de formación se redujo drásticamente (recortando cientos de horas de instrucción vital). La revisión busca determinar si los agentes están recibiendo la preparación táctica y de control de multitudes adecuada antes de salir a las calles.
«El ICE tiene cerca de 30.000 empleados. Todos pasan por un proceso de verificación de antecedentes. Este es un caso raro. Pero, insisto, el asunto está en revisión. El entrenamiento está en revisión», afirmó Tom Homan, aunque se negó a admitir que la agencia haya cometido «errores» en los operativos mortales.
¿Habrá cambios importantes en los operativos?
Sí, ya se están observando modificaciones inmediatas impulsadas por la presión pública, y podrían consolidarse cambios estructurales a mediano plazo:
- Suspensión temporal de arrestos en paradas de tráfico: Ante la crisis, ICE ordenó a los agentes de su división de Operaciones de Ejecución y Remoción (ERO) que suspendan temporalmente las detenciones vehiculares (traffic stops) como método para arrestar inmigrantes. Las paradas de tráfico se habían convertido en una de sus tácticas principales, pero a menudo escalaban rápidamente en situaciones violentas.
- Uso obligatorio de cámaras corporales (Body Cams): Ninguno de los agentes involucrados en los tiroteos de Texas y Maine llevaba cámaras encendidas, lo que dificulta esclarecer los hechos. Esta situación ha redoblado la exigencia por parte de legisladores y activistas para que se cumplan e intensifiquen las políticas de uso obligatorio de cámaras corporales, algo que el propio Homan ha manifestado respaldar.
¿Cómo se verá afectada la comunidad inmigrante?
Para la comunidad inmigrante, que enfrenta cifras récord de detenciones y un clima de persecución constante, estos anuncios generan sentimientos encontrados:
- Un respiro táctico, pero con incertidumbre: La suspensión de los arrestos en paradas de tráfico significa que los inmigrantes que conducen al trabajo o llevan a sus hijos a la escuela podrían enfrentar un riesgo menor de ser interceptados por agentes de ICE en la vía pública de manera sorpresiva. Sin embargo, la agencia ha instruido a sus agentes a reemplazar esta táctica por «otros métodos de localización y arresto», lo que significa que los operativos continuarán de otras formas.
- Desconfianza ante el sistema: Dado que los líderes de la agencia insisten en que los agentes no cometieron errores y culpan a las víctimas por «no acatar órdenes» y huir, las organizaciones proinmigrantes advierten que una revisión interna sin supervisión independiente podría ser insuficiente para frenar el uso desproporcionado de la fuerza. El trágico caso de Juan Jairo Coronilla Durán, quien murió atropellado en Florida el 14 de julio al intentar huir de un operativo, subraya el nivel de pánico que las tácticas actuales infunden en la comunidad.
En conclusión: Aunque la revisión de protocolos de reclutamiento y la promesa de cámaras corporales son pasos hacia la rendición de cuentas, la comunidad inmigrante se mantendrá en estado de alerta máxima mientras las cuotas de deportación y la expansión acelerada de ICE sigan siendo la prioridad gubernamental.





