La música popular colombiana vive uno de sus capítulos más dolorosos tras el trágico fallecimiento de Yeison Orlando Jiménez Galeano, el cantante que, desde sus raíces humildes en Manzanares, Caldas, llegó a convertirse en una de las voces más influyentes de su género a nivel nacional e internacional.
La noche del 10 de enero de 2026, Jiménez perdió la vida a los 34 años en un accidente aéreo ocurrido entre los municipios de Paipa y Duitama, en Boyacá, cuando la aeronave privada en la que viajaba rumbo a un concierto en Medellín se estrelló poco después de despegar. En el siniestro también fallecieron los cinco ocupantes restantes, incluidos integrantes de su equipo, dejando consternado al gremio artístico y a millones de seguidores.
Una trayectoria forjada con pasión y autenticidad
Yeison Jiménez nació el 26 de julio de 1991 y desde muy joven sintió el llamado de la música. Con apenas 17 años decidió dedicarse de lleno a su talento, construyendo una carrera en la música popular —un género que fusiona ritmos tradicionales con matices modernos— que lo llevó a grabar más de ocho álbumes y componer más de 70 canciones durante sus 25 años de trayectoria.
Su carrera despegó con su álbum Con El Corazón, y temas como Aventurero, Vete y Ni Tengo Ni Necesito se convirtieron en himnos populares que resonaron en radios, tarimas y corazones. Además, Jiménez se convirtió en el primer artista del género en agotar tres veces el Movistar Arena de Bogotá y en llenar el icónico Estadio El Campín, hitos que marcaron la historia de la música regional colombiana.
Su trabajo también traspasó fronteras. Con presentaciones en países como Estados Unidos, Alemania, Francia e Italia, Jiménez llevó la música popular más allá de su cuna, acercándola a nuevas audiencias y consolidando un legado global.
Más allá del escenario: un ser humano con sueños
Para quienes lo conocieron de cerca, Yeison Jiménez fue mucho más que una figura sobre un escenario. Compañeros de profesión, productores y amigos destacan su humildad, su cercanía con el público y su espíritu incansable. Su equipo de trabajo, en un comunicado difundido tras su muerte, expresó: “Hoy no solo despedimos a un artista; despedimos a un hijo, un hermano, un amigo —un ser humano lleno de sueños y valentía, que transformó su historia en esperanza para miles de personas”.
Jiménez estaba acompañado por su esposa, Sonia Restrepo, y sus tres hijos, quienes quedaron en duelo tras la inesperada partida de quien fuera su sostén y compañero de vida.
Un impacto que trasciende fronteras
La noticia de su muerte provocó una ola de conmoción en la industria musical. Artistas destacados como Carlos Vives, Jessi Uribe, Silvestre Dangond y muchos otros expresaron su pesar y admiración por la obra de Jiménez, resaltando su aporte a la música regional y su capacidad para inspirar a nuevas generaciones.
Organizaciones musicales ya han anunciado homenajes masivos en su honor, reconociendo no solo su carrera, sino también su papel como mentor y motor de nuevas voces dentro del género.
Además, gobiernos locales, como el de su natal Manzanares, han decretado días de luto y honores oficiales, subrayando la importancia cultural de su legado para Colombia y el mundo.
El legado de una voz que seguirá sonando
Yeison Jiménez partió en pleno auge, con proyectos artísticos y una gira programada para este año, dejando un vacío inmenso en la música popular. Pero su legado —forjado con ritmo, sentimiento y lucha— continúa vivo en cada nota que compuso y en cada corazón que lo llevó consigo.
En un mundo donde las voces trascienden su tiempo, Jiménez seguirá siendo recordado no solo como un artista excepcional, sino como un símbolo de esperanza, humildad y pasión por la música. Y aunque su voz física se haya apagado, la inmortalizan sus canciones, que continuarán sonando en tarimas, radios y recuerdos por generaciones.






