Llenar el carrito de las compras se ha convertido en un desafío que está consumiendo los recursos de millones de familias.
De acuerdo con datos recientes del Urban Institute, casi el 20% de los adultos en Estados Unidos (1 de cada 5) se ha visto en la necesidad de recurrir a sus ahorros personales para pagar los alimentos básicos en el supermercado.
Para la comunidad latina en el sur de Florida —donde el precio de la vivienda, los alquileres y los seguros de propiedad ya están en niveles récord—, el incremento en el precio de la comida representa un golpe directo y severo a la economía familiar.
Los números detrás de la crisis alimentaria
El más reciente Estudio de Bienestar y Necesidades Básicas (Well-Being and Basic Needs Survey) para 2025 pinta un panorama preocupante de cómo las personas están sobreviviendo a una inflación alimentaria que ha disparado los precios un 30% en los últimos cinco años. El estudio destaca que:
- Ahorros agotados: El 19.6% de los adultos en edad laboral (18 a 64 años) tuvo que recurrir a fondos de ahorro a largo plazo para cubrir gastos de supermercado.
- La trampa del plástico: Más de 1 de cada 4 personas usó tarjetas de crédito para la compra de comida. Si bien algunos logran pagar su saldo, un 19.6% solo logra cubrir el pago mínimo, y un 8.7% se está atrasando en sus pagos.
- Opciones extremas: El 10% de los consumidores está utilizando servicios de «Compra ahora, paga después» (Buy Now, Pay Later) para alimentos, y un alarmante 5.2% acude a préstamos rápidos o de día de pago (payday loans), famosos por sus intereses abusivos.
El efecto dominó en los hogares hispanos del sur de Florida
La raíz del problema es una fuerte disparidad entre los ingresos y el aumento en el costo de vida. Según la investigación, mientras los salarios promedio a nivel nacional han subido un 43% desde 2017, los precios de las casas aumentaron un 81% y los alquileres un 54%.
En condados como Miami-Dade, Broward y Palm Beach, gran parte del salario quincenal se destina de manera obligatoria al pago del alquiler o la hipoteca. Cuando llega el momento de ir al supermercado, las familias latinas sufren una aguda falta de liquidez.
Recurrir a los ahorros o endeudarse para comprar leche, arroz o carne genera un círculo vicioso. Cuando las familias hispanas utilizan sus tarjetas de crédito para comprar alimentos y no pueden pagar la totalidad a fin de mes, comienzan a acumular intereses. A la larga, esto reduce aún más su capacidad adquisitiva mensual y arriesga su estabilidad financiera futura, dificultando cualquier emergencia médica o reparación del hogar.
Survey finds 1 in 5 Americans use savings to pay for groceries Este reportaje amplía los detalles del estudio y explica cómo la inflación persistente está obligando a los consumidores a agotar sus recursos económicos a largo plazo solo para cubrir sus necesidades básicas.
Estrategias de protección financiera
Expertos recomiendan a la comunidad evaluar todas las alternativas antes de sacrificar los fondos de emergencia o adquirir nueva deuda de alto interés. Algunas opciones incluyen acudir a las despensas de alimentos comunitarias (food pantries) locales en el sur de la Florida, comprar marcas genéricas, comparar los especiales semanales y buscar asesoramiento financiero gratuito a través de organizaciones locales que apoyan a la comunidad hispana.
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